Representando 75% de todas las ventas de música globales, el audio CD sigue siendo el portador principal para la música.
Este formato, con su calidad de sonido y durabilidad mejorada, ha representado, hasta hace poco, una situación de éxito:
una victoria para la industria de la música, una victoria para los clientes, una victoria para los productores de discos
ópticos que han establecido plantas alrededor del mundo para satisfacer la demanda continua.
Pero hay un desenlace inesperado. El éxito del Cd ha resultado en una explosión en las plantas de discos ópticos, trayendo con esto exceso en la capacidad de manufactura, que ahora es del doble de la demanda legítima. Las mejoras en tecnología y una mayor disponibilidad de maquinaria de segunda mano tan sólo han exacerbado este problema.
Márgenes de ganancias más estrechos de frente al sector de manufactura han, inevitablemente, aumentado las posibilidades, y la piratería de discos ópticos - frecuentemente vinculada a crimen organizado internacional a gran escala - ha demostrado ser un negocio atractivo.
El mercado global de música pirata dio un total de 1.9 billones de unidades en el 2001, de las cuales 500 millones fueron CDs físicos. Eso es alrededor de 1.4 millones de discos ilegales por día, lo que es una cantidad enorme, particularmente dado el aumento masivo en la piratería de CD-R.
El valor de este mercado pirata global se estima en US$4.3 billones en el 2001 (a precios pirata).
El tamaño del problema de la piratería es bien conocido y bien publicado. Sin embargo, lo que no siempre es apreciado es la potencial responsabilidad de las plantas de discos ópticos si pasterizan o replican stampers o CDs no autorizados (ver
¿Por qué la piratería es ilegal?)
Antes de que los discos de música puedan ser fabricados, se necesita obtener la autorización de:
- El titular de los derechos en la grabación de sonido (usualmente una compañía disquera); y
- El titular de los derechos en la composición (usualmente administrado por una sociedad de gestión de autores).
Para más detalles sobre esto, ver la Publicación conjunta de IFPI/BIEM Copyright For Replicators - How To Protect Your Business
El resultado de esto es que una planta de discos ópticos y su gerencia pueden incurrir en responsabilidad por daños sustanciales y/o enfrentar demandas si fabrica y entrega órdenes de discos de música sin asegurarse de que tengan la ?licencia mecánica? de una sociedad de gestión y que el cliente tenga el derecho para reproducir la grabación de sonido en cuestión. Las plantas de discos ópticos copian y algunas veces distribuyen grabaciones de sonido; si el productor no ha autorizado la copia o distribución, la planta tendrá, generalmente, una responsabilidad igual en lo legal con el cliente que puso la orden de fabricación. Esto se aplica tanto para stampers como para discos ópticos.
Toda la industria de la música-compositores, artistas, autores y productores por igual, enfrentan grandes pérdidas como resultado de la piratería de discos ópticos. La respuesta de la industria ha sido tomar acciones en contra de cualquier planta que se encuentre fabricando producto pirata sin llevar a cabo los procedimientos de verificación necesarios. Los resultados de esta política son evidentes por si mismos: demandas civiles e investigaciones criminales se han tomado en contra de plantas de CD en América, Europa, Medio Oriente y Asia, y esto ha llevado a juicio y acuerdos totalizando más de US$180 millones en acciones por infracción en contra de fabricantes de discos ópticos en los últimos cinco años. (ver
Noticias de Litigios)
Y ¿Qué es lo que pueden hacer las plantas para evitar la piratería de música? Con los daños potenciales ascendiendo a decenas de millones de dólares, es del interés de cada productor de discos ópticos trabajar con la industria disquera. Una parte central de la respuesta de la industria de la música es ayudar a las plantas que estén preocupadas por la piratería para que eviten involucrarse en ella. Esta es la razón, además de los seminarios de concientización sobre piratería, organizados para los fabricantes por parte de las asociaciones locales de la industria discográfica en los últimos años, por la que hemos desarrollado una serie de Buenas Prácticas de Negocios para plantas de fabricación y masterizado de discos ópticos. Aprovechando años de experiencia en la lucha contra la piratería, el consejo práctico de los gerentes de las plantas, y el entendimiento de aquellos que fueron sorprendidos, estos lineamientos se reducen al principio simple de "Conoce a tu Cliente, Conoce el Producto que Replicas y Masterizas".
Así como utilizar las Buenas Prácticas de Negocios de IFPI, las plantas también pueden buscar a la Asociación Internacional de Medios de Grabación (IRMA por sus siglas en inglés) para buscar ayuda.
http://www.recordingmedia.com
IRMA representa a productores líderes mundiales de medios ópticos, y opera un Programa de Conformidad Anti Piratería. El Programa es diseñado para implementar procedimientos internos que ayudarán a las plantas a detectar órdenes de productos no autorizados, y está disponible para plantas en Europa, Norteamérica, y Asia, con cobertura para plantas en Latinoamérica en breve. IFPI ha estado involucrada, y continúa estando, en el desarrollo del Programa, junto con organizaciones como la Asociación de Industrias Disqueras de América (RIAA), Motion Picture Association de America (MPAA), la Business Software Alliance (BSA), la Software Information Industry Association (SIIA), y la Interactive Digital Software Association (IDSA).